🐾 La historia de Thor

Facebook
Twitter

Un regalo inesperado que lo cambió todo

La historia de Thor

Si me concedieran un deseo, pediría que fueras eterno

Thor llegó a mi vida un 29 de mayo de 2014, de forma completamente inesperada: como regalo de cumpleaños.

Nunca había tenido un perro y, cuando vi aquella bolita de pelo negro con calcetines blancos, de apenas un mes de vida, sentí algo difícil de explicar: amor absoluto y pánico al mismo tiempo.

Yo no sabía nada de perros. Él lo necesitaba todo. Y, aun así, desde ese primer instante, supe que esta historia merecía ser contada.

Un regalo inesperado que lo cambió todo

Thor era demasiado pequeño para estar separado de su madre. Aún debía alimentarse de ella, pero la vida decidió que nuestros caminos se cruzaran antes de tiempo.

Ahí es donde entré yo: biberones, leche de lactancia canina, empapadores y mil cosas más pasaron a formar parte de mi día a día para asegurarme de que no le faltara absolutamente de nada.

No fue fácil, pero fue el comienzo de algo muy grande.

Su llegada a casa

Yo sin conocimientos caninos y él separado de su madre antes de tiempo. Todo era nuevo para los dos y cada día suponía un pequeño reto que afrontábamos juntos.

Aprender juntos

Aprendimos juntos, paso a paso, entre dudas, miedos y mucha observación.
Cada pequeño avance reforzaba un vínculo que crecía sin hacer ruido, pero con una fuerza enorme.

Crecer en familia

Desde muy pequeño, Thor aprendió a convivir con su primer “hermano”, Charly, un conejito enano de angora que en ese momento era mi gran amor.

Reconozco que, por suerte, la convivencia fue mucho más fácil de lo que parecía, y Thor demostró desde el principio ser un perro noble, tranquilo y respetuoso.

Con el tiempo, la familia creció aún más. Thor encontró un papá increíble y un hermano mayor maravilloso, del que aprendió —y sigue aprendiendo— muchas cosas.

Su personalidad

Thor siempre ha sido curioso y observador.

De cachorro exploraba el mundo desde mis brazos, descubriendo los olores del mundo exterior antes incluso de poder salir a pasear.

Con los cuidados, la paciencia y el tiempo, creció sano, fuerte y equilibrado.

Si me concedieran un deseo, pediría que fueras eterno

Thor no es solo un perro.
Es aprendizaje, responsabilidad, amor incondicional y familia.

Hoy, casi doce años después, esa familia sigue unida.
Y si me concedieran un deseo… pediría que fueras eterno.

Deja un comentario